Carlos Mora V
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Alguna vez hemos cometido un acto que probablemente ha originado problemas y nos sentimos que ello nos hace culpable por lo que se origina, muchas veces se manifiesta en forma intensionada, otras inconcientemente, sin alevosia, no obstante, se nos califica de culpable, mas cuando los resultadoss son negaivos.
Mucho se ha escrito sobre laculpa desde el punto de vista juridico y de lo que ello se deriva, sin embargo, nos interesa con respecto al crecimiento personalen el enfoque de lo psicològico. De lo que puede afectar en la conducta,personalidad.
Al respecto blog.mentat.com.ar dice que la culpa en sus muchas variantes (puritanos, católicos, judíos, etcétera) ha sido en general mal vista, pero los psicólogos siguen encontrando evidencia de su utilidad. Tener demasiado poca culpa es malo: se ve claramente en los sociópatas que no sienten remordimiento, pero también en los niños que pegan y quitan los juguetes a sus compañeros de jardín.
Típicamente, los muchachos empiezan a sentir culpa durante su segundo año de vida, explica Grazyna Kochanska, quien ha estudiado el desarrollo infantil durante dos décadas desde su laboratorio de la Universidad de Iowa. El temperamento de algunos niños los hace más predispuestos a la culpa, dice, y otros se vuelven de esta manera gracias a padres y otras influencias tempranas.
"Los muchachos se tensionan de manera intensa y aguda, y experimentan emociones negativas cuando son tentados a portarse mal, o siquiera si anticipan la violación de normas y reglas -comenta Kochanska-. Recuerdan, de manera inconsciente, qué mal que se han sentido en una situación similar anterior."
Se nos agrega, que en el último estudio de Kochanska, publicado en The Journal of Personality and Social Psychology de agosto, descubrió, junto con sus colegas, que un niño de dos años que demostraba sentirse peor durante el experimento del juguete roto tenía menos problemas de comportamiento durante los próximos cinco años. Esto se sostenía incluso en los casos en que obtenían bajas calificaciones en los tests que medían su concentración y su capacidad para suprimir fuertes deseos de actuar de manera impulsiva.
"Si tienes un alto sentimiento de culpa -dice Kochanska-, el sistema de respuesta es tan inmediato y las sensaciones son tan increíblemente desagradables que el autocontrol no importa demasiado."
Pero el control es muy importante para los niños que experimentan poca culpa, porque sólo se portaban bien si tenían alto autocontrol.
"Incluso si no sientes culpa, puedes suprimir los impulsos -explica Kochanska-. Puedes detenerte y recordar lo que te decían tus padres. O reflexionar sobre las consecuencias para ti y para otros."
Por su parte www.helios3000.net/desarrollo senala, que la culpa es uno de los sentimientos que nuestro ego emplea para condicionarnos, aunque originalmente una creación nuestra, el ego, a medida que vamos otorgándole más y más poder, adquiere lo que podríamos llamar por simplificar cierto grado de autonomía.
Nuestras formaciones mentales, nuestros paradigmas, hábitos y pensamientos matizan nuestra percepción la realidad, y es desde estos que podemos percibir, clara o distorsionadamente, el papel que desempeñamos en nuestro medio. Es aquí donde el sentimiento de culpa juega un papel importante en la forma como nos relacionamos con las demás personas.¿Cómo?, seguramente se preguntará usted, ¿Puede el sentimiento de culpa tener un papel importante en nuestras relaciones?, simplemente porque se lo permitimos, si, es algo que hacemos conscientemente, aunque tal vez engañados. ¿Confuso?, en realidad es muy sencillo una vez que se comprende el mecanismo que emplea el ego para darle relevancia a la culpa, veamos.
Superar la culpa es algo tan sencillo como mantenernos conscientes de nuestro ser interno. Al hacerlo comprendemos mejor el papel que nos toca desempeñar en el medio en el cual nos desenvolvemos y tomamos consciencia de como influimos en nuestro entorno.
Al volvernos conscientes de como funcionan los mecanismos de la culpa y como hemos permitido que nos afecten mientras les permitimos hacerlo, nos damos cuenta que está a nuestro alcance superarlos, y comprendemos que hacerlo es parte de nuestro proceso de crecimiento y fortalecimiento como seres humanos.
Recordemos que no podemos cambiar a las demás personas, pero si podemos cambiarnos a nosotros mismos, y al hacerlo estamos influyendo en un cambio en el medio que nos rodea. Consideremos también que no es nuestra responsabilidad cambiar a nadie más que a nosotros mismos, pero es sensato respetar sus elecciones.
Un factor que ayuda enormemente en este proceso de liberar la culpa es soltar, sí, al sentirse responsable por esas personas e importante por ayudarles crea un vinculo que de alguna manera les mantiene atados energéticamente. Libérelos y libérese a sí mismo, míreles con compasión, entienda que intentan controlarle por medio de la culpa porque tienen miedo.
Al hacerlo les da la oportunidad de tener sus propias experiencias para crecer y usted también crece al dejar de necesitarles para sentirse importante. Recuerde que la culpa le ayuda a asirse a otras personas de la misma manera que le permite a otras personas controlarle. Es el mismo sentimiento empleado de manera diferente.
Manténgase alerta, escuche sus palabras, observe sus acciones, sea consciente de sus pensamientos, preste atención las sutiles formas en las cuales intenta controlar a otros por medio de la culpa, o en las que cree que otros lo hacen con usted, el espejo siempre funciona. Todo eso le permitirá estar más consciente de como interactúa usted con este sentimiento y le facilitará superarlo.
Se nos agrega, que superar la culpa es algo tan sencillo como mantenernos conscientes de nuestro ser interno. Al hacerlo comprendemos mejor el papel que nos toca desempeñar en el medio en el cual nos desenvolvemos y tomamos consciencia de como influimos en nuestro entorno.
Al volvernos conscientes de como funcionan los mecanismos de la culpa y como hemos permitido que nos afecten mientras les permitimos hacerlo, nos damos cuenta que está a nuestro alcance superarlos, y comprendemos que hacerlo es parte de nuestro proceso de crecimiento y fortalecimiento como seres humanos.
Recordemos que no podemos cambiar a las demás personas, pero si podemos cambiarnos a nosotros mismos, y al hacerlo estamos influyendo en un cambio en el medio que nos rodea. Consideremos también que no es nuestra responsabilidad cambiar a nadie más que a nosotros mismos, pero es sensato respetar sus elecciones.
Un factor que ayuda enormemente en este proceso de liberar la culpa es soltar, sí, al sentirse responsable por esas personas e importante por ayudarles crea un vinculo que de alguna manera les mantiene atados energéticamente. Libérelos y libérese a sí mismo, míreles con compasión, entienda que intentan controlarle por medio de la culpa porque tienen miedo.
Al hacerlo les da la oportunidad de tener sus propias experiencias para crecer y usted también crece al dejar de necesitarles para sentirse importante. Recuerde que la culpa le ayuda a asirse a otras personas de la misma manera que le permite a otras personas controlarle. Es el mismo sentimiento empleado de manera diferente.
Manténgase alerta, escuche sus palabras, observe sus acciones, sea consciente de sus pensamientos, preste atención las sutiles formas en las cuales intenta controlar a otros por medio de la culpa, o en las que cree que otros lo hacen con usted, el espejo siempre funciona. Todo eso le permitirá estar más consciente de como interactúa usted con este sentimiento y le facilitará superarlo.


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